lunes, 24 de mayo de 2010

A TRABAJOS FORZADOS...



A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

ANTONIO GALA

jueves, 25 de marzo de 2010

¿QUÉ HACER?

¿Qué hacer cuando crees que todo está perdido? ¿Qué hacer cuando ya no recuerdas ni las veces que te han roto el corazón? ¿Qué hacer si cada día que pasa añoras tantas cosas que ya no podrías ni apuntarlas en un papel? ¿Qué hacer cuando estás a punto de asumir que hay cosas que no están hechas para ti? ¿Qué hacer cuando tu piel ya no es capaz de recordar las últimas caricias de amor? ¿Qué hacer…?

¿Qué contestas cuando te preguntan todo eso? A veces se me acaban las respuestas… cada vez que la veo llorar por la última derrota, por el último engaño, por el último intento… se me parte el alma y quisiera poder curar todas sus heridas y devolverle las ganas, la confianza y llevarme en una cajita todo el dolor y el miedo acumulado en años y cerrar la caja para siempre, y tirar la llave al mar… pero no puedo…

Quisiera decirle que será la última vez que se sentirá como una estúpida al creer que podría funcionar… decirle que los malos nunca ganan y que algo mejor la está esperando, que todo lo que ha vivido no es más que el camino que tiene que recorrer para llegar a esa parada donde el tren parará para siempre por ella… pero no puedo…
La vida no es justa y a veces los que más se merecen ser felices no lo son, pero llegará el día… no sé cuantas veces se lo habré repetido… a veces siento que yo también la engaño al decírselo, cuando vuelve a casa vencida de nuevo siento que la engaño… a ella se le acaban las fuerzas y yo no puedo permitirme perderlas… pero a veces también lo hago…

Supongo que de verdad llegará ese momento que tanto ansía… me niego a pensar que hay personas que han nacido para perder siempre… me niego a pensar que alguien no tenga otra mitad en alguna parte… me niego a pensar que alguien nació sin estrella… porque todos tenemos la nuestra y todos somos la estrella de alguien, supongo que es sólo cuestión de esperar que la suya encuentre el camino hacia ella… lo único que me da verdadero miedo es que cuando su estrella la encuentre tantas lágrimas le hayan nublado la vista y no la vea… o ya no quiera verla...

PILU… PILUCHI…

miércoles, 24 de marzo de 2010

PANDORA... LUIS RAMIRO

PANDORA

Se que no soy el primero ni el último idiota,
que se juega la bolsa, la vida y el alma por ti.
El futuro contigo es seguir tu tacón de pandora,
el presente a tu lado un pasado del que huir.
Tengo que hacer testamento por si sobrevivo,
dejaré mi epitafio en tu ombligo pintado a carmín.
Mi venganza es la torpe esperanza de los que han perdido,
la nostalgia es la única foto que guardo de ti.
No te voy a engañar tengo poco que dar,
mis anhelos, mis rabias, mis fobias.
Soy un hombre normal es la curiosidad
la que me hace olvidar tus normas,
la que me hace perder tus formas.

Eres mi fruta mortal,
mi anticristo y mi diosa,
mi ascensión,
mi caída,
mi sombrero de espinas de rosas,
mi consuelo de tontos,
mi canción para sordos,
mi estatua de sal,
mi tesoro en el fondo del bar,
mi armadura hecha escombros.

Se que no soy el primer ni el penúltimo idiota
que ha intentado atrapar una sombra con un calcetín.
Fui tan necio de abrir de un tirón tu cajón de pandora
y la ropa interior que olvidaste lloraba por ti.
No te voy a mentir yo no soy de insistir,
mi riqueza es negar tus limosnas.
Ya no suelo jugar pero quiero apostar
todo al número impar de tus botas,
todo al rojo channel de tu boca.

Eres mi viuda formal,
alfiler de mariposa,
virgencita lasciva,
san atea,
miss mantis religiosa.
Eres mi fruta mortal,
mi anticristo y mi diosa,
mi prisión sin saliva,
mi bufanda de espinas de rosas,
mi consuelo de tontos,
mi canción para sordos,
mi noche sin pan,
mi tesoro en el fondo de un bar,
mi armadura hecha escombros,
mi castillo hecho escombros.

LUIS RAMIRO




domingo, 21 de marzo de 2010

Las cosas bonitas...

Creo que alguna vez todas hemos querido que alguien nos escribiera una canción así... hacía mucho que no la escuchaba y hoy por casualidad me he cruzado con ella y me han dado ganas de compartirla...

En fin... que cosas...



Pilu... Piluchi...

jueves, 11 de marzo de 2010

El mismo día de siempre...

El mismo día de siempre, los mismos problemas, las mismas conversaciones, el mismo restaurante, las mismas caras cada día… era casi como vivir en el día de la marmota... y nunca lo había pensando… quizás todo era tan normal que nunca había pensado que siempre era igual…

Pero ese día algo cambió… la hora de siempre para comer, la misma mesa pero algo cambió… estaba él y las mesas estaban tan cerca que casi comían juntos… miró a su izquierda y lo vio y fue como ver pasar miles de días iguales por su cabeza, justo en ese momento se dio cuenta de cómo de iguales eran todos los días porque ese era distinto… él estaba allí y sin ni siquiera saberlo había cambiado su rutina, o había creado una nueva…

Al día siguiente volvió a comer a la misma hora, volvió a su mesa y a los pocos minutos llegó él… se sentó a su lado, en la mesa de la izquierda, y de nuevo comieron juntos… él no lo sabía pero de nuevo comían juntos… ¿cómo es posible que alguien marque el ritmo de tus días sin saberlo?
Ella esperaba ansiosa la hora de la comida cada día para verlo, para comer con él, aun sin saber su nombre, sin saber nada de su vida, pero lo esperaba como quien espera el soplo de aire que te ayuda a respirar en los días calurosos de verano…


Se arreglaba para él, se maquillaba para él, se peinaba para él… para esa hora diaria que pasaba a su lado, para ese momento del día en el que llegaba a sentirse tan feliz como cobarde… como la misma cobarde que había sido siempre, incapaz de mirarlo a los ojos y por una vez decirle algo más que el “hola” que salía de sus labios cada día a las dos de la tarde. Tan cobarde como había sido toda su vida, creyendo que ella no podía ser la elegida, prefiriendo guardar hasta que durara ese momento del día…

Se convenció de que era mejor quedarse con lo que tenía que dar un paso que la dejara sin nada… quizás porque el miedo a perder lo único que la había hecho sentirse viva en años había paralizado cualquier posibilidad de intentar algo más… la vida real no se le daba bien y aquello no era más que un sueño, y en los sueños todo es posible o al menos no duele tanto…

Quién sabe si algún día todo cambie de nuevo y al fin ella decida poner los pies en la realidad… quien sabe si algún día él se dará cuenta de que tiene justo a su derecha la oportunidad de vivir un sueño… Hace no mucho pasé de nuevo por el bar y allí seguían, comiendo juntos en mesas separadas, quizás algún día decidan compartir mesa y quizás… quizás compartir sueños y realidad a partes iguales…

PILU... PILUCHI...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Las cosas que no pude responder...

Esta mañana hablando con una amiga me ha comentado, entre otras cosas porque la conversación ha sido de esas que hacen ricas a las compañías telefónicas, que en el último concierto que estuvo de Marwan lo escuchó cantar una canción nueva que lo hacía subir aún más alto de lo que ya ha llegado el muchacho, y es que este chico tiene la capacidad de movernos por dentro esas cosillas que creíamos muertas, pero que al final nos demuestra que sólo estaban dormidas.

Bucando un poco por internet (lo que no se encuentre hoy en día por aquí es porque no existe) he encontrado la letra de esa canción, o al menos creo que es la que ella me comentaba porque al menos yo no la he escuchado nunca.

Con el permiso de ella y de Marwan os voy a dejar por aquí la letra de la canción, es impresionante de verdad, de lo mejor que ha escrito en mucho tiempo y quizás de lo mejor que he leído yo también en mucho tiempo.

COSAS QUE NO PUDE RESPONDER

¿Por qué aún sientes dentro de tu pecho solo sus latidos de mi cuerpo? ¿Por qué no dejo de sentir que todavía formas parte de mi piel? ¿Por qué decides que te quieres volver loca cuando yo me he vuelto cuerdo? ¿Por qué ayer se acabo y porque mañana lo podemos resolver? ¿Porque las cosas que arreglamos acostados la rompemos con palabras, porque siempre que digo adiós el corazón me dice inténtalo otra vez?

¿Por qué parece que solo nos entendemos con las luces apagadas? Mi piel no sabe calcular bien la distancia que debemos mantener.

El corazón es un alumno limitado, que nunca aprende
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre (x2)

¿Por qué esta claro el amor, siempre resiste mucho más de lo que dura? ¿Por qué hay cuestiones en mi piel que solo puede respondérmelas tu piel? ¿Por qué la ruta que escogimos no perdona y siempre hay una nueva curva?

¿Por qué hacemos cosas que juramos que no llegaríamos a hacer? ¿Por qué si sientes lo de antes tus ojos me dicen ya no me haces falta? ¿Por qué si siento lo de siempre no me atrevo a decirte quédate? ¿Por qué será que la felicidad ya nunca nos devuelve la llamada? Creo que llamaré a esta canción las cosas que no pude responder.

El corazón es un alumno limitado, que nunca aprende
El corazón, siempre la misma asignatura para septiembre (x2)

El corazón, el corazón, el corazón, el corazón…

MARWAN


PILU... PILUCHI...

martes, 1 de septiembre de 2009

Palmira y Carlos... Mi regalo de bodas...

A veces sólo es necesario perderte para encontrarte… o para que te encuentren… y quizás así estaban ellos el día que se encontraron… perdidos…




Y empezaron a encontrarse, o buscarse, cada día un poco más… Se buscaban cada mañana en la cocina entre las tazas del café, y se encontraban en los pasillos de su casa, una casa que los conoció como desconocidos y que fue testigo de como se encontraron sus miradas, sus besos, sus miedos, sus anhelos y sus desvelos… Se encontraban frente al televisor y se buscaban bajo las mantas del sofá…

Todo fue pasando poco a poco… a fuego lento y despacito… fueron curándose las heridas con algodones de ilusión y tejiendo con agujas de esperanzas las alas rotas por caídas pasadas… Y como diría un poeta amigo “a veces la vida tira abajo tu puerta”… y quizás eso les pasó a ellos, la vida les tiró abajo las barreras llenas de fantasmas y se encontraron el uno frente al otro…
Desde aquel encuentro ha habido momentos difíciles, nunca nadie dijo que el amor fuera fácil… pero ambos supieron ver en el otro algo más allá de la pasión de los primeros momentos. Valoraron la complicidad, el amor, el respeto, el saber escuchar, los silencios cómodos… tantas cosas…


Es realmente complicado encontrar la pieza del puzle que complementa todo aquello que te hace crecer, no aquella que te resta, sino la que te suma cada día. Aquella persona que más allá de ser un amor idealizado e irreal de aquellos de cuentos de princesas, dragones y castillos, es quien te ama sí, pero también quien te soporta en los días malos, quien te limpia las lágrimas cuando el día es demasiado gris para ver el sol, y quizás no consiga que salga, pero intentará entonces encender las luces…

Es realmente complicado encontrar esa persona, pero de nuevo como diría el citado amigo “sucede que sin saber como ni cuando, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio”… Y después de muchos barcos hundidos y muchos naufragios, hoy estamos aquí con vosotros… acompañándoos para zarpar en un barco que ambos habéis elegido y del que todos nos sentimos de alguna manera parte de la tripulación.

Sólo puedo desearos que sigáis siendo igual de felices que hasta ahora, os deseo que no olvidéis nunca que no sois el dueño del otro, sois la parte que os complementa para ser uno y a la misma vez dejar que el otro siga siendo él mismo, pero sobre todo jamás olvidéis la razón que os hizo llegar hoy hasta aquí…

Palmira, Carlos… os quiero muchísimo…


PILU... PILUCHI...

jueves, 28 de mayo de 2009

SE ENCONTRARON...

Se encontraron por casualidad… o quizás se buscaban desde siempre, pero aún no lo sabían… se encontraron una tarde cualquiera, en un bar cualquiera, delante de un café cualquiera o quizás delante de una coca cola, lo que tomaron es lo que menos importa…

Se miraron a los ojos… se sonrieron… se hablaron y se contaron quizás más cosas de las que hubieran pensando confesarse esa tarde…

Él encontraba en su mirada aquella confianza y tranquilidad que ansiaba desde hacía mucho… encontró mucho más de lo que esperaba encontrar en una desconocida… encontró la ternura, la dulzura y se reencontró con las ganas de besar, pero aguantó las ganas de hacerlo… la encontró…

Ella perdió muchos de sus miedos en cada frase que él decía… quizás porque no le vendía el humo que tantas veces le habían ofrecido otros desconocidos cualquiera… encontró una mirada limpia que escondía detrás de muchas palabras más nervios de los que hubiera querido mostrarle… se reencontró con las ganas de besar, pero aguantó las ganas de hacerlo… le encontró…

Y hablaron… y hablaron… y pasaron las horas y seguían hablándose… y se miraban… se miraban… y pasaban las horas y seguían mirándose… y reían… y reían… y pasaban las horas y seguían riéndose…

Quien sabe lo que encontraron en ese café o esa coca cola… sólo ellos saben lo que descubrieron aquella tarde… y puede que ni ellos lo sepan, puede que algún día sean capaces de ver lo que aquella tarde se creo entre ambos… quizás haya un momento en el que aquello que nació siga creciendo o quizás quedé muerto para siempre… sólo el tiempo dirá cuanto de real y cuando de fantasía o magia había en aquel café o aquella coca cola…

Hoy no se que será de él… pero a ella la veo a menudo, y lo cierto es que quizás le recuerde más de lo que debería… y lo cierto es que preferiría no pensarlo la mitad de las veces que lo hace… pero lo hace…

Y me cuenta a menudo que tiene la certeza de que encontró en aquella mirada y aquella tarde mucho de lo que buscaba… me cuenta que tiene la certeza de que ella también tiene lo que él ansiaba… pero que la única certeza que le falta es la de saber si alguna vez tendrá la oportunidad de demostrarle que quizás sea ella… y que quizás sea él aquel para el que escribió aquella carta alguna vez… que quizás ella sea esa loca que prepara y guarda desde toda la vida cada uno de los besos, miradas, caricias y abrazos que le dará cuando él aparezca… y que quizás él sea aquel que después de leer la carta deba decidir si se queda con la loca o cierra la puerta y con ella todo lo que estaba esperando para los dos…

No se que será de esta historia… la verdad no se si algún día podré contaros algo más de ellos… hay historias que tienen un final feliz y hay historias que no… pero también hay historias que no tienen un final, quizás porque no comenzaron a escribirse y tan sólo se quedaron en un título que prometía una gran historia… puede que algún día os cuente el final o puede que os dejé sólo con este principio… el tiempo nos dará las respuestas…


PILU… PILUCHI…