sábado, 26 de enero de 2008

EL MIEDO

Me pareció extraño ver un hombre corriendo bajo aquella lluvia, pero no era la primera vez que veía a ese mismo hombre. Cada noche cuando estallaba la gran tormenta y el agua caía sin piedad, él salía a la calle, se sentaba en un banco frente al estanque del parque y dejaba que el agua le cubriera cada centímetro de piel, de ropa. Anoche decidí bajar y sentarme a su lado.

Me miró, me sonrío dulcemente y sólo me preguntó una cosa, ¿tú también crees que el agua te limpiará los miedos?

Y quizás el agua sí que limpie los miedos, o quizás no lo haga… Aquel hombre aún sigue sentándose en el banco cada noche de lluvia, no ha faltado a una sola de las tormentas… quizás tenga demasiados miedos y por eso vuelve y no deja de volver… Y yo poseedora de tantos he pensado que igual que bajé aquella noche podría sentarme a su lado en cada una de sus visitas lluviosas… aunque padeciendo de amígdalas desde siempre no sería buena idea… y después de mucho pensarlo mientras observaba desde la ventana a aquel extraño del banco, he llegado a una conclusión, o quizás a otro interrogante, ¿el miedo siempre es malo?

Puede que el miedo también sea necesario. Al mirarme al espejo, ese que me devuelve un reflejo que raras veces me gusta, comprendí también que el miedo es parte de la vida, es un fiel compañero. Comprendí que lo difícil es mostrarle la línea que no puede pasar, hacerle comprender que es un compañero de viajes, pero no es el guía. Supongo que sin él, el amor no colmaría tanto. Supongo que sin miedo todo sería más fácil. Pero también he de suponer que con su desaparición tantas cosas perderían valor.

Cuando consigo hacerle ver que su sitio esta a mi lado y no delante de mi, es entonces cuando mis alas vuelven a abrirse con el mismo esplendor de siempre y brillan tan rojas como siempre en el horizonte. Es entonces cuando levanto los pies del suelo, levanto la mirada y el hormigueo en la tripa aparece. Es entonces cuando vuelvo a sentirme viva y vuelvo a dormir en nubes de algodón, y siento de nuevo que el sol me ciega con su luz… con esa misma luz que desprenden mis labios…



Pilu... Piluchi...

jueves, 24 de enero de 2008

ME GUSTAN LOS DÍAS DE LLUVIA...

Me gustan los días de lluvia… caminar bajo el agua empapándome el pelo, la ropa, la cara, las manos, las pestañas, los pies… caminar bajo la lluvia pensando que al llegar a casa estarás allí esperándome y que al verme entrar completamente mojada correrás a la puerta a desnudarme… a quitarme cada prenda con esa dulzura tan tuya… pensar en como secaras cada gota de agua de mi cuerpo con la toalla frotándome para hacerme entrar en calor… en tus brazos rodeándome para que el frío desaparezca…

Pensar en tu bata, esa que me pones cuando sabes que tengo frío y me empeño en decir que no lo tengo y en como me obligas a ponérmela a pesar de mis negativas… si supieras lo que me gusta oler a ti cuando estoy dentro de ella… es como tenerte pegado a la piel todo el rato…

Y verte hacer la cena mientras estoy tumbada en el sofá… envuelta en tu bata… y mirar tu cara cuando asomas la cabeza por la puerta de la cocina, como para comprobar que sigo allí, que estoy bien, que sonrío y que no me fui… y me sacas la lengua… y como no sonreír cuando veo esos ojos al mirarme??... podría parar el mundo en ese instante… en realidad lo pararía en millones de instantes…

Ya seca… con el pelo alborotado de haberlo dejado secar con la toalla que me diste al entrar, y sin espuma, porque siempre dices que no me hace falta, que estoy igual de guapa sin ella… me siento en la mesa a cenar… y abres una de las botellas de lambrusco que compramos ayer juntos… y sacas esas copas con las que el vino sabe diferente… y encendemos otra vela… que la luz de las velas siempre es más íntima… y niño… que rica te sale la pasta… te dije que cada vez cocinas mejor??... y como no sonreír si te tengo ahí delante… y como no hacerlo si eres mi cura…

Tumbarnos juntos en el sofá después de cenar… taparnos con la manta… poner la calefacción… y apurar la última copa de vino en tus labios… y perderme en ellos… y dejar que mi cuerpo busque el calor en el tuyo… ronronear con cada caricia… con Sabina sonado de fondo… y dormirme en tus brazos…

Me gustan los días de lluvia porque siempre imagino que estarás esperándome cuando llegue a casa…


PILU... PILUCHI...

miércoles, 23 de enero de 2008

MARIPOSAS

Cada noche antes de dormir él le contaba historias de mariposas…

La primera historia que le contó fue la de las mariposas que vio volar alrededor de los rizos dorados de ella cuando subía por la calle el día que se conocieron… le relataba como mariposas blancas y brillantes le acariciaban el pelo aquel día y como gracias a ellas supo que sólo ella podía ser la mujer de su vida… sólo alguien rodeada de mariposas podía robarle el corazón… y ella era la dueña de todas…

Le hablaba a menudo de las mariposas que brillaban en sus ojos cuando el se acercó y le dijo que no podía dejarla marchar si antes no le aceptaba un café para poder observar mas de cerca las mariposas que la acompañaban… y de como se volvieron rojas todas esas mariposas mientras ella agachaba la cabeza y aceptaba sin saber muy bien porque…

Su vestido de mariposas… ese que llevaba puesto en su primera cena… las mariposas mas bellas y las mas puras que había visto jamás se posaban en cada pliegue de aquel vestido… él siempre describía cada una de esas mariposas porque se las llevo con él a la cama aquella noche y desde entonces no las deja marchar…

Le contaba de todas las mariposas de colores que se instalaron en su casa cuando decidieron vivir juntos… de como volaban a cada paso que ella daba… porque ella y nadie mas que ella sabía dar el aura perfecta a cada una de sus alas…

Le describía como las mariposas se apoderaban de su estomago cada vez que escuchaba la llave y la oía entrar en casa… de como seguían en él cuando la escuchaba entrar por el pasillo… y de como estallaban en un vuelo sin final cuando por fin la veía y ella se acercaba a besarle en los labios…

Cada noche él le regalaba una de esas historias de mariposas… se las susurraba al oído en el silencio de la noche mientras la abrazaba y le decía que las mariposas que guardaban su cama escuchaban tan atentas como ella…

Desde aquel día que estrenaron el ático en el que ahora viven, todas las noches las pasaron juntos… ni una sola ella dejó de escuchar esas historias antes de dormir… ni una sola… pero una noche el no pudo dormir en casa… problemas familiares le alejaron por esa noche de ese ático situado junto a las estrellas en el que vivían… y ella acostumbrada a las mariposas estaba segura de que todas se habían ido con él y que esa noche sin ellas no sería capaz de dormir…

Y llego la noche… y ella decidida a pasarla despierta esperando la mañana que le trajera de nuevo las mariposas de la mano de él… se dirigió a la cama… apagó la luz… se tumbó… cerró los ojos y abrazó la almohada… y al hacerlo la encontró… debajo de la almohada él había dejado una mariposa… la cogió entre sus manos… y abrió los ojos para verla y justo en ese momento la vio… puedo ver la mariposa de la almohada y todas las que el había pegado en las paredes y en el techo para que iluminaran la habitación… todo estaba lleno de miles de mariposas fluorescentes que lo iluminaban todo… y ella supo que esa noche igual que todas las demás, las mariposas la ayudarían a dormir… supo que él también dormía esa noche con ella…



PILU... PILUCHI...

jueves, 29 de noviembre de 2007

AMANECE...

Amanece… el cielo amaneció cubierto de nubes grises… y a ella se le pegaron las sábanas como cada mañana… aunque sigue teniendo la misma duda de todos los días… no sabe si son las sábanas o la piel de él lo que se le pegó… Se pregunta lo mismo cada mañana desde que hace unos meses él decidiera trasladar allí las pocas cosas que le quedaban en su casa… en realidad ella tiene muy clara la respuesta…

Se levanta… y como cada día desde que él duerme en la cama junto a ella… le observa apoyada en la ventana… abriendo suavemente las cortinas para que poco a poco la luz vaya abriéndose paso por cada pliegue de su cara… creando sombras… marcando aún más sus rasgos… descubriéndole cada día a los ojos de ella el rostro que duerme a su lado…

Porque cada día cuando termina de retirar la cortina y la luz entra inundando cada hueco y cada resquicio del dormitorio… ella le mira con el mismo asombro… como si cada día fuera el primero que le ve… como si no hubiera pasado media noche haciendo el amor en brazos de ese hombre… como si aún su cuerpo no guardará el olor de él…

Pero hoy la luz es diferente… el cielo esta cubierto de nubes… y casi no llega para iluminarle a él… es la primera vez desde que él duerme allí que ocurre eso… ella no puede descubrir su rostro porque solo las sombras han conseguido cubrirlo…

Sin embargo la cara de ella esta completamente iluminada porque entre las nubes una pequeña ventana quedo abierta para que la luz anaranjada del amanecer se abriera paso… una luz que decidió salir sólo para posarse en los ojos, haciéndolos brillar como los de una gata, y en las mejillas de ellas… en su pelo para dotarla de un aire de pureza casi místico… una luz que la ilumina por completo apoyada tal y como esta en la ventana…

Y ella… desilusionada por no poder encontrarle como cada día entre los rayos de sol… justo iba retirarse de la ventana cuando le oyó decir… no te muevas princesa… ella se queda perpleja… y el continúa… cada día te levantas... te acercas a la ventana… abres las cortinas poco a poco con el cuidado de no despertarme… y te quedas observando como poco a poco la luz va cubriendo mi rostro… pero hoy la luz no llega hasta la cama… hoy te adueñaste tú de toda la luz… y hoy seré yo el que te busque a ti detrás de cada rayo… seré yo quien se deleite observándote… el privilegio hoy es para mi…

Pensaba que era un secreto… ella siempre pensó que él no notaba que le miraba… nunca pensó que el no era capaz de seguir durmiendo cuando ella abandonaba las sábanas que habían compartido esa noche… Y él guardaba celosamente el secreto… disfrutaba dándole a ella el placer de cada mañana… pero hoy… cuando vio que la luz era toda para ella… decidió que había llegado el momento de ser él quien disfrutará del placer de encontrarla en el sol…



PILU... PILUCHI...

sábado, 10 de noviembre de 2007

EL FRÍO DE LA SOLEDAD...

Llegaba el invierno… estaba segura de que el invierno estaba a las puertas porque el calendario marcaba su llegada… pero el sol seguía fuera con las mismas pocas ganas de irse que tenía ella de que llegara el frío…

Nunca le había gustado el frío demasiado… ni la lluvia… o quizás siempre le habían gustado y lo que de verdad no le gustaba era la nostalgia que le creaban… la hacían sentirse irremediablemente sola… Por alguna extraña razón siempre que llegaba el frío y llegaba la noche cubierta de lluvia ella se sentía la mujer más sola del planeta… quizás la más abandonada… Y justo por eso había desarrollado año tras año un miedo interior al frío…

El sol le daba calidez… y aunque la soledad era la misma al sol y a la sombra ella se sentía protegida al sol… como si el calor que él le daba fuera suficiente para ir sobreviviendo… como si bastara sólo con eso para no ser la misma niña indefensa y sola que era el resto del tiempo…

Hacía ya demasiado que había renunciado al caballero andante que aparecería en una noche lluviosa y de gran tormenta para rescatarla de la alta torre donde la habían encerrado los fantasmas del pasado… Había soñado con él demasiadas veces y otras tantas creyó verle en lo que al final sólo se quedaba en un bonito espejismo que daba paso a la verdadera realidad… Y quizás por eso empezó a odiar demasiado la lluvia… quizás por eso ya no creía en los cuentos ni en los finales felices… quizás por eso se había condenado a vivir encerrada en esa torre vigilada por fantasmas que la acechaban con sólo asomar la cabeza…

Y ahora que el frío estaba a las puertas ella estaba más asustada que nunca… porque sumaban ya demasiados inviernos acostada bajo las mantas llorando y rogando porque el ruido de los truenos cesara de una vez… pidiendo a quien pudiera escucharla que la salvara de las gotas de lluvia que cubrían su vida… y perdiendo poco a poco la esperanza de que eso pasara… asumiendo cada vez más convencida que la salida de la torre estaba cada vez más lejana…



PILU... PILUCHI...

martes, 16 de octubre de 2007

LA PLAYA

Paseábamos de la mano. Hace años que esta, nuestra playa, nos acoge cuando el mundo parece ir demasiado deprisa y decidimos bajarnos. Ahora, como otras tantas veces esta playa, universo paralelo donde el calendario y el reloj no tienen cabida, se nos abre tan mansa y tranquila como mi memoria me deja recordar.

La arena entre mis dedos...que sensación. Tus dedos jugando con la arena de los míos, podría detener el tiempo para que siempre estuvieran así, aunque en realidad el tiempo esta parado. Cuando venimos aquí solo existimos tú, la arena, el mar y yo.

Cierro los ojos, respiro hondo y oigo el mar. Siento como aprietas mi mano, y eso es lo único que me une ahora mismo con lo terrenal, tu mano, el tacto de tu piel en la mía. Siempre pensé que eras lo único que me hacía sentir parte de esto, y ahora al tocar mi mano estoy segura de ello.

Si pienso en esta playa, pienso en ti. En todas las veces que has paseado de mi mano por ella. En los cientos de veces, como ahora, en los que os hacéis cómplices en el intento de reconciliarme con el mundo. En los besos que me da tu piel mezclados con su arena. En la caricias de tus ojos siempre bajo la mirada atenta del sol y la luna. En su brisa siempre dando melodía a tu voz... haciendo de ese sonido la banda sonora de mis días.

El olor del mar...cuanto echaba de menos este olor...es una de las únicas cosas que consiguen hacerme sentir viva, aunque tú podrías enumerar alguna más. Tú y el mar, tan parecidos para mi, tan imprescindibles, tan dependiente de ambos que a veces me da miedo...el mar siempre estará aquí, dispuesto a darme cobijo cuando necesite saltar del tren, pero ¿y tú? ¿estarás siempre tú para jugar con la arena de mis pies? ¿con los rizos de mi pelo? ¿para besar cada lunar de mi cuerpo, la constelación de pecas mi pecho? A veces me sorprende como te comparo con cada cosa que compone mi vida, con las cosas que necesito para sentir que estar aquí vale la pena...

Tumbada en la arena... tu cabeza en mi vientre... mis manos entre tu pelo desafiando al viento que se apodera de su movimiento. Hay momentos, como dijo alguien, que deberían poder ser guardados en una cajita, retenerlos para siempre. Ahora, así, tal y como estás te guardaría en mi cofre de los recuerdos... y lo abriría cuando no estés, cuando sienta el vértigo de no tocar tu piel... cuando me levante una mañana y ya te hayas ido... cuando no quede nada de tu olor en mi almohada... cuando mis pecas se queden sin dueño... cuando el sol pase de largo por mi ventana... cuando sienta las ganas de saltar y la playa y tú no estéis... Lo abriría tantas veces que me daría miedo de gastar este momento... de agotar la felicidad de mirarte así...

PILU... PILUCHI...

viernes, 12 de octubre de 2007

CARTA URGENTE...



* ¿Cuántas cosas se quedan por decir?... ¿cuántas palabras se nos quedan en el borde de los labios?... ¿cuántas cosas no dijiste y ya nunca diras?...


Hay cosas que te escribo en cartas
Para no decirlas
Hay cosas que escribo en canciones
Para repetirlas
Hay cosas que estan en mi alma
Y quedaran contigo cuando me haya ido...
En todas acabo diciendo cuanto te he querido...

Hay cosas que escribo en la cama
Hay cosas que escribo en el aire
Hay cosas que siento tan mias.... Que no son de nadie
Hay cosas que escribo contigo
Hay cosas que sin ti no valen
Hay cosas y cosas...
Que acaban llegando tan tarde...

Hay cosas que se lleva el tiempo
Sabe dios a donde
Hay cosas que siguen ancladas
Cuando el tiempo corre
Hay cosas que estan en mi alma
Y quedaran conmigo cuando me haya ido...
Y en todas acabo sabiendo cuanto me has querido...

Hay cosas que escribo en la cama
Hay cosas que escribo en el aire
Hay cosas que siento tan mias.... Que no son de nadie
Hay cosas que escribo contigo
Hay cosas que sin ti no valen
Hay cosas y cosas...
Que acaban llegando tan tarde...

Hay cosas que escribo en la cama...
Hay cartas urgentes que llegan cuando ya no hay nadie...

ROSANA




* Y yo que no soy mucho de creer en santos... hoy es el mio... Hace un par de días hablando con alguien me dijo, pues si el 12 de octubre es el día de La Patria (léase entre líneas que lo del día de La Patria lo dijo Rajoy, así que démosle la importancia justa) y el 12 de octubre es el día del Pilar... me hago tu patriota... (esto evidentemente no lo dijo Rajoy, por suerte para mi claro, jejej)... así que aunque sólo sea por eso, hoy es mi día...

miércoles, 3 de octubre de 2007

AUTOBUSES

Autobuses… paso mucho tiempo de un lado a otro en autobuses… y siempre me ha gustado observar a la gente que me acompaña de parada en parada durante mi trayecto…

Puedes ver tantas cosas cuando observas a la gente… cuando les oyes hablar por el móvil o con la persona del asiento de al lado, que la mitad de las veces da igual si se conocían antes o no, lo curioso es lo que hablan en ese momento… es increíble lo que ves en la gente cuando les observas y ellos no lo saben… no siempre lo que ves es bueno, es cierto, pero merece la pena observar, escuchar… puede llegar a ser maravillosamente curioso…

Alguna mañana, demasiado temprano y con mas sueño del que quisieras, te montas en tu autobús de todos los días… te sientas y observas que tu “pequeña familia” esta allí… la señora mayor del primer asiento que lleva a su nieto sentado en las rodillas y dormido como todas las mañanas… esas dos señoras que se sientan un par se asientos por delante tuya y que como cada día se cuentan la cena del día anterior, las camisas planchadas y comentan la poca vergüenza del hijo de no se quien el sábado en salsa rosa… el chico del final del bus, sentado con la cabeza baja como siempre y con su mp3 a volumen de concierto mañanero…

…y miras a la chica morena del asiento de al lado, que piensas que no tendrá más de 15 años, con su carpeta apretada contra el pecho, y recuerdas que ya lleva varios días triste, no la ves sonreír, y casi que llegas a preocuparte por ella, en realidad ya lo estas haciendo… sólo tiene 15 años y ya perdió la sonrisa? donde vamos a llegar??... y escuchas que le suena un mensaje en su móvil, y ella se apresura a leerlo… y sonríe, sonríe como hacía días que no la veías… quizás era su enamorado… quizás era la amiga con la que estaba enfadada… y te das cuenta que te alegró la mañana porque tu sonrisa se dibujo a la vez que lo hacía la suya… y ya mereció la pena no quedarte dormida esa mañana y coger el autobús de siempre, ese en el que va tu “pequeña familia”…

Y a la salida del trabajo de nuevo al autobús… te sientas en el único asiento que queda libre… y a tu lado esa señora mayor que guarda en sus canas más sabiduría de la que crees que serás capaz de acumular tú jamás… y te sonríe… y cuando quieres darte cuenta hace rato que te está contando alguna historia… y escuchas atenta porque sabes que te está regalando un poco de esa sabiduría que la precede… y la escuchas porque sabes que la estas haciendo feliz… probablemente su destino es el asilo que hay frente a tu casa, justo al lado de la parada en la que te bajarás… y la sigues escuchando porque además es probable que haga tiempo que nadie la escucha… y su sonrisa cada vez que le contestas a lo que te cuenta te devuelve las fuerzas que perdiste currando esa mañana... llegas a tu parada, te bajas y como bien intuiste ella baja contigo… y te toma la mano al bajar del bus… te vuelve a sonreír como sólo las ancianas saben hacerlo… te da las gracias y te dice “ya sabes hija, cuídate mucho que la vida ya no es lo que era, te lo dice esta vieja que tiene mucho vivido”… y le das un gracias que te sale desde lo más hondo… mereció la pena currar esta mañana sólo por encontrar ese regalo de camino a casa…

Autobuses… tantas historias viajando juntas… tantas vidas compartidas por pequeños momentos...


PILU... PILUCHI...